lunes, 27 de julio de 2009

María y sus padres (III)

I, 3. Y de esta manera, amados por Dios y buenos para los hombres, habían vivido durante cerca de veinte años en un casto connubio, sin tener descendencia. No obstante, habían hecho voto, si por acaso Dios les daba un hijo, de consagrarlo al servicio del Señor. Y, así, cada año, acostumbraban en los días festivos, ir piadosos al templo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario